domingo, 7 de octubre de 2007

Finde conqueño y deportivo

El primer finde de octubre fue un finde tranqui aunque dio lugar para conocer nuevos lugares.
El sábado 7:45 estaba en la terminal de Méndez Álvaro para tomarme un autobús a Cuenca, una pequeña ciudad hacia el este de España. Fueron de la partida Ine, Pili y Enrico, un compañero de trabajo de Inés, de nacionalidad uruguaya. Un primer contratiempo fue que no había llevado el pasaporte, y por ser un pasaje comprado por internet, resulta ser un requisito algún tipo de identificación con foto. Sin insistir mucho me dejaron viajar mostrando una tarjeta de crédito.
El viaje duró alrededor de 2,5 hs hasta la terminal de Cuenca. La ciudad tiene dos principales atractivos turísticos, las casas colgantes y la ciudad encantada, a lo que podría sumarse, como toda ciudad española con pasado medieval, el casco histórico, y en este caso las ruinas del castillo.
La estación terminal está en la parte "nueva" la ciudad, desde donde averiguamos en la oficina de turismo que se podía hacer tomando un horizonte de 6 horas (a las 16:30 salía nuestro autobús de regreso). En un volumen prácticamente inaudible nos dijo como hacer para ir hacia el casco histórico, pasando por las casa colgantes, y diversos puntos de interés.
Arrancamos el recorrido ya viendo que todo iba a ser cuesta arriba. Como suele pasar en las ciudades medievales, el casco histórico de Cuenca estaba emplazado en lo alto de una pequeña montaña.
El primer punto interesante fue el puente de San Pablo. Un puente que cruza por encima de uno de los dos ríos que pasan por la ciudad (otra característica de las ciudades antiguas, estar cerca de fuentes naturales de agua). Desde ahí había un lindo panorama, y se podían ver las famosas casas colgantes.
Aunque realmente ya estaba advertido, las casas colgantes no son la gran cosa. Son casas construidas sobre un acantilad con sus paredes como continuación de la formación natural. Realmente impresiona un poco ver los balcones sobre el precipicio, pero es más que nada la impresión.
Después de eso fue subimos calles en cuesta, varias de las cuales no estaban pensadas para que circularan autos (que poca previsión estos medievales), también escaleritas que hacen de calle. Pasamos por la plaza mayor (que es muy rara porque está atravesada por una calle!), y entramos a la catedral que está sobre la plaza.
Realmente la catedral más rara de las que fui hasta ahora (que tampoco fueron muchas). Con un estilo gótico moderno (al menos eso decía en la guía), tiene unos muy lindos vitrales, con un estilo más moderno de lo esperable para una iglesia. Después tiene una forma redondeada, no como la típica que estudié en historia del arte con dos naves, principal y secundaria. Otra característica rara es que no tiene torres elevadas.
Ahí nos enteramos que la ciudad encantada (de la cual tampoco tenía grandes referencias) estaba a 35 km de la ciudad y sin ningún transporte público que cubriera el trayecto, por lo que no pudimos conocerla.
Después bajamos por unos muy lindos caminos alternativos, hasta que nos dimos cuenta que había que volver a subir a la parte antigua para llegar al centro moderno sin dar un rodeo bastante largo.
Una vez que volvimos al centro, paramos en una calle llena de bares de tapas para comer algo, y nos fuimos con una hora de sobra a la zona de la terminal, donde hicimos tiempo al sol, aprovechando sus últimos vestigios de verano.
Cuando nos estábamos por tomar el autobús, tuve nuevamente el mismo problema que a la ida, pero esta vez el chofer era más inflexible con la identificación con foto, hasta que me dejó pasar luego de mi comentario "pero a la ida me dejaron venir igual", y ahí sí me dejo!

Llegamos nuevamente a Madrid, donde tomé por primera vez el tren (en particular el tren urbano, llamado cercanías). Pasé por la trágicamente famosa estación de atocha, y me bajé a 4 cuadras de casa, en la estación de Chamartín.

A la noche fui con compañeros de la empresa (Javi, Dari, Romi y Flor, quienes no fueron presentados anteriormente) a un lugar de comida oriental (The wok). Después algunos seguimos para los bares de sol, y terminamos en el mismo lugar que habíamos celebrado la despedida (no porque celebráramos que se fueran) de Sil y Luli allá por agosto.

El domingo fue un día más casero, aunque a la tarde nos fuimos nuevamente los MSs (con un cambio de Ari por Flor) a un pub irlandés a ver primero el triste partido river-boca, y luego el emocionante triunfo de los Pumas sobre Escocia. Aparte de lo bueno que estuvo el partido, nuevamente compartimos la transmisión con muchos hinchas del equipo contrario, entre ellos un par de tipos con la típica pollera escocesa (kilt).

El finde que viene es fin de semana largo (acá el feriado es el viernes, y se llama día de la hispanidad, que bien me vendría que el feriado lo pasen al lunes acá también, así me iba a París a ver la semi). Lo loco es que voy a estar de viernes a domingo en Francia, en particular Marsella, pero va a estar muy dificil, casi imposible que pueda írme a París a ver un partido...

Ya les contaré bien en el próximo post que seguramente va a ser después de ese viaje.

Saludos!
J

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una lástima que no pongas fotos de los lugares visitados, me hubiera gustado ver las casas colgantes...
Leo tu blog porque lo encuentro en la página de Rayu, mi hija...
Mucha suerte en tus viajes!!!!!

Anónimo dijo...

Adhiero al mensaje de la mamá de Rayu...Tenés fotos de las casas colgantes???
buen viaje!!!!!!!!!!

soy una anoni má!!!!

Juanes dijo...

Muchas gracias Leticia por la visita! Ahora hay algunas fotos de las casas colgantes.
Saludos y nuevamente gracias!!!
Juanes

Juanes dijo...

Juajuajuajuajua ma, me gustó tu chiste.

Ahora si hay algunas fotos de Cuenca y sus casas colgantes... De todas formas siempre se puede acudir a Google para estos casos :)

http://images.google.com/images?svnum=10&um=1&hl=en&rls=com.microsoft%3Aes-us%3AIE-SearchBox&rlz=1I7IBMA&q=casas+colgantes+cuenca

Anónimo dijo...

Me gustan más las fotos artesanales !!!!! :)
De todos modos gracias por el dato.