miércoles, 12 de diciembre de 2007

A sus plantas rendido un León

fotos
El último finde tuve puente (es decir no trabajé el viernes que era laborable para aprovechar mejor el jueves no laborable) y fue bastante productivo realmente.
Arranqué el jueves con la visita que tenía postergada a los dos museos más importantes de Madrid, el Prado y el Reina Sofía. Imagino que los más puristas estarán horrorizados con haberles dedicado tan poco tiempo, pero confirmé que no soy un gran fanático de la pintura.
Arranqué temprano con destino El Prado y al llegar me encontré una larga fila. Ahí me enteré que la fila era para la exposición temporal (Las fábulas de Velázquez), y para entrar a la permanente del museo la fila era mucho más corta y la entrada encima gratis! Opté por esta última opción y luego de algo más de un cuarto de hora pude entrar.
El prado es un museo un poco más tradicional por decirlo de una forma, con cuadros de fines de la edad media hasta 1800 aprox. Hay mucho cuadro religioso (que no suele ser de mi agrado) y bastante también de las cortes reales (que me gustan un poco más que los religiosos).
A diferencia del Reina Sofía en general los cuadros están bastante bien explicados, y así me enteré que varios de los cuadros que tiene el museo (al menos en la parte de El Greco) no eran realmente originales, sino que había copias y restauraciones y hasta modificaciones hechas por otros!
Luego de un par de horas de recorrida, habiendo pasado por al menos el 95% de las salas a las que podía entrar me fui al otro museo previo paso por el muy poco distinguido Burger que hay entre ambos.
El Reina Sofía es un museo más moderno donde los que sobresalen son Picasso y Dalí. A diferencia del Prado, en éste apenas si dice el nombre de cada cuadro, por lo que vale la pena hacer la inversión en los auriculares informativos.
El arte moderno siempre fue un tema controvertido y por ejemplo en la tienda había una postal muy graciosa que decía "Ese podría haberlo hecho yo".
El plato fuerte del museo es el Guernica.
Así luego de también casi dos horas terminó el día más cultural de mi estancia en Madrid...
El viernes fue el día shopping, arranqué por la mañana por el centro comprando algunos regalos para mis sobrinos y averiguando sobre algunos fierros tecnológicos que tanto me gustan. A la tarde fuimos con Ine, Moni, Flor y la prima de Ine a San Sebastián de los Reyes, a unos kilómetros de Madrid donde hay un gran lugar de compras.
En mi caso la compra principal fue un edredón y su correspondiente funda nórdica (que conste que aprendí en Madrid qué eran :), pero resulta que son re conocidos).
Ya tenía arreglado cena con compañeros de oficina, y aunque llegué tarde, no fue tan gravie porque viven en el mismo edificio que yo!

Retomando el título del Post, luego de haber dormido algunas pocas horas tuve que despertarme para hacer el bolso e ir a la terminal de autobuses para ir hacia León junto con Carlos, Javi y Maricel.
León es una ciudad con bastante historia dentro de lo que es la península ibérica, aunque hoy tiene una mucho menor importancia que en otras épocas ya lejanas.
Tuvimos la suerte de que, por el puente, allá se encontraba un compañero de la oficina, nativo y fanático de la ciudad.
Así fue como al enterarse que estábamos allá, canceló sus planes del mediodía, nos pasó a buscar en auto y nos llevó de recorrida a la ciudad y luego nos invitó a almorzar en un lugar con comidas típicas del lugar.
Así fue que el almuerzo consistió en tortilla, cecina (como jamón, pero de vaca), lengua 'curada', morcilla (el relleno ya volcado en un plato, y con bastante picante) y unos pimientos que no comí.
Bastante pipones luego de ese almuerzo, nos llevó este otro Javi español a ver un poco más de la ciudad. Llegamos entonces a la Catedral de León cuyo tamaño no esperaba. Muestra un poco la importancia que tuvo la ciudad y fue construida en el siglo XII/XIII. Algo que se destaca son sus varios y muy lindos vitrales que la adornan.
Abandonados al azar errante nos dejó Javi en el hostal donde habíamos reservado, donde nos abrigamos ya que realmente estaba haciendo frío (en mi caso, doble media, camiseta, remera manga corta, remera manga larga, sweater y campera abrigada! y el resto no se quedó atrás).

Cuando el sol nos dejaba entramos a un bar a merendar (aunque algunos ya arrancaron con Irlandés) y estuvimos ahí hasta las 20:30 aprox, momento en el que decidimos arrancar la cena tapera. Es típico en León ir 'de cortos'. Ir de cortos significa entrar a un bar y pedir justamente un "corto" de cerveza, que es un vasito chico (100 a 150ml) de cerveza, junto con el que te dan alguna tapa. En los 6 bares que estuvimos nos pusieron papas fritas y bocado de pescado rebozado, chorizo ibérico, calamares en su tinta, tortilla, pollo, papas fritas con queso y mejillones. Con eso pudimos cenar y pasar un muy buen rato protegiéndonos del frío de la calle.
De ahí fuimos con Javi y sus amigos locales a un par de bares más onda boliche y a eso de las 4 ya estábamos todos nuevamente en el hostal.
Al día siguiente arrancamos tarde, casi al mediodía (porque era la hora del checkout) y luego de una nueva breve recorrida paramos a comer en un restaurante más parecido a los de Madrid (menú con 2 platos, bebida y postre).

Acompañamos luego a Maricel cuyo micro salía a las 16:30 y Javi, Carlos y yo esperamos 3 horas al nuestro en una chocolatería que ofrecía en su menú 18 sabores distintos para el chocolate caliente. Fue una excelente forma de terminar el fin de semana, en mi caso con uno de 'dulce de leche'.
La vuelta bastante tranquila y a las 24 ya estaba en casa con mil cosas para hacer con la casa sumida en el mayor de los desórdenes (que al momento están sólo parcialmente arregladas!)

Saludos!
J

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Mónaco I

Este viaje tenía para mi un significado especial. La ciudad de Mónaco tuvo en mi infancia siempre un halo fantástico, de lugar muy exclusivo y casi inalcanzable. Mi contacto con Mónaco era una vez al año, por el mes de mayo, cuando la fórmula 1 se daba cita en sus calles para la carrera más lenta y accidentada de todo el calendario. No sólo conocía el circuito desde cada una de las tomas que la televisión brinda sino que conocía el circuito al volante de un F1 gracias a los cada vez más realistas simuladores para PC (aunque realmente yo me quedé en el tiempo con el GP2, de 1997).

Salimos bien temprano del hotel de Marsella, luego de inaugurar esta vez el desayuno buffet del día. Ya teníamos reserva en le hotel de Niza y nuestro plan ideal era el siguiente:
Tren a Mónaco, dejar el equipaje en algún locker en la estación, recorrer todo el día la ciudad, y volver para Niza lo más tarde posible.
Surgió mientras averiguábamos cómo sacar los pasajes la posibilidad de bajar del tren en Niza y volver a tomar otra formación el mismo día para llegar a Mónaco con el mismo precio ya pagado.
Esta versión fue luego desacreditada por quien nos vendió finalmente los pasajes, luego de luchar infructuosamente con una máquina expendedora, que se empeñaba en buscar un chip en nuestras tarjetas de crédito/débito.
Compramos el pasaje a Mónaco volviendo al plan original, pero quisimos repreguntar a ver si nuestro primer informante (quien trabajaba en la oficina de informaciones!) podía estar en lo cierto. El guarda a quien le preguntamos antes de partir nos confirmo esta primer versión, por lo que cambiábamos nuevamente el plan.
Finalmente, el guarda que nos pedía los boletos arriba del tren, nuevamente nos dejó sin ese plan que tan sencillo nos hacía el viaje.
Decidimos entonces seguir de todas formas a Mónaco y dejar en su estación terminal los bolsos en lockers. El viaje en tren por la costa es una experiencia genial. El sueño no me dejó disfrutarlo al 100%, pero el día de la vuelta sí pude verlo completo. En el camino dejamos Toulón (el del torneo esperanzas), Niza, Cannes y finalmente, luego de entrar en un tunel llegamos a la estación de Mónaco, una estación bajo tierra muy larga y en curva.
Una vez sacadas las fotos de rigor en los carteles que confirmaban nuestra llegada a destino, fuimos a buscar donde dejar nuestro equipaje, cosa que resultó imposible, un muy poco monegasco cartel escrito a mano con marcador sobre una hoja de papel indicaba "No Lockers in Monaco". Luego de hacer una escala en un baño que tenía menos nivel que lo que tiene el baño de un McDonald's porteño, fuimos a buscar el autobus que nos indicaron ahí para volver a Niza a dejar las cosas al hotel. Con esto perdíamos valiosas horas de recorrida, pero especialmente para las chicas era imposible hacer la recorrida que queríamos hacer con todo a cuestas.
Salimos a la soleada superficie, donde un primaveral día nos esperaba. La primer calle a la que llegamos me resultó conocida, especialemente una cuesta que nos invitaba a subirla hacia nuestra izquierda. Habíamos pasado por una pequeña iglesia en la que estaba inscrito el nombre "Saint Devote". Ahí ya no tenía dudas, estábamos en la primera curva del circuito.
Embobado con toda la situación, e impaciente por la llegada del autobús cuya demora nos sacaba tiempo vital, no reparaba en la presencia de otras personas, y hasta me llegué a tropezar con alguien, o más bien se tropezaron conmigo, y sin pedirme siquiera perdón.
Finalmente llegó el colectivo, que por 1,30 euro nos llevaba en 1/2 hora a Niza. Cuando faltaba poco para llegar, quise tomar una nueva foto del paisaje costero, y no pude encontrar mi cámara. De hecho nunca pude volver a verla. La conjetura más fuerte viene por ese tropezón que tuve mientras esperábamos el colectivo. No sólo no me pidieron disculpas, sino que jamás levantó la mirada del piso.
Una vez en Niza a buscar nuevamente un colectivo que nos llevara al hotel que no quedaba ni un poco cerca del centro. Para esta altura ya habíamos averiguado que el tren era más práctico y no muy caro (6 euros ida y vuelta).
Llegamos al hotel, tiramos las cosas y salimos (previo cambio de habitación con respecto a la que nos dieron, ya que no estaban ni hechas la camas). Para esta altura ya había perdido las esperanzas de haber soltado la cámara en algun bolsillo de la mochila.
Compramos algo para comer en un almacén, y fuimos en colectivo a la estación de tren. Nos esperaba un vagón dos pisos y volvimos a entrar a la estación de Montecarlo-Mónaco.
Repetí las fotos de rigor, aunque mi cara no acompañaba mucho, ya que aún duraba el efecto del robo.
Repetimos el recorrido de la mañana, y arrancamos por la cuesta que seguía esperándonos. El clima nos acompañaba por lo que se hacía más que agradable el recorrido a pie. En cada pequeño jardín, parque o vista panorámica paramos, sacamos fotos y disfrutábamos despiertos de estar en un lugar soñado. Retomamos el circuito en la curva del casino, donde se encontraba bastante poblado con varios cafés. Seguimos nuestra marcha cuesta abajo buscando la que para mi es la curva más linda y emblemática del circuito, Loews.
Allí estuvimos un buen rato, entre fotos, descanso, alguna comprita de urgencia por ahí. En eso, cuando queríamos seguir el recorrido, tuvimos que cruzar la calle por una senda peatonal, pero realmente a ciegas, ya que de ningún lado podíamos ver la calle más allá de 10 metros. Cuando estábamos por la mitad de uno de los dos lados vino uno con vocación frustrada de corredor y nos obligó a movernos rápidamente, yo seguí y las chicas volvieron a la vereda original. El muy turro encima, cuando vio que yo ya estaba acelerando y llegando sano a la vereda, soltó el freno y volvió con el acelerador a pleno...
Llegamos entonces a la entrada del tunel, donde un señor que me recordaba la costanera porteña con su caña de pescar y su baldecito con carnada. Entramos finalmente al tunel, por donde se puede entrar a uno de los casinos. Al final del tunel es increible el cambio de intensidad de la luz, no sé como hacen los pilotos a la velocidad que vienen! Ahí mismo había una tiendita de recuerdos donde atendía una Cordobesa!

Bueno, ya se volvio bastante extensa la cosa, asi que corto acá y sigo en otro!
Besos y abrazos!
J

lunes, 3 de diciembre de 2007

Blog

En breve se cumplen dos meses del viaje a la costa Azul (mierrrrrrrda que el tiempo pasa volando), y aún no escribí acerca del 2do día. También tengo acumulado Cagliari y en breve se viene el 14 a la noche fiesta de navidad de la empresa, aunque todavía no sé donde. Hay que ir trajeadito (como todos los malditos días inclusive los viernes). Las chicas obvio, estén en la empresa que estén, como locas comprando vestido por el centro Madrileño.

Lo interesante en mi caso es que en la mañana siguiente a la fiesta (el sábado a las 5:45) parto con Moni, Ine y Javi a festejar el cumple de Moni en París!!! Qué nivel!
Javi y yo iremos a Barajas desde donde sea la fiesta de la empresa donde trabajamos ambos, seguramente previa escala en mi casa, y las chicas tienen también su propia fiesta de navidad corporativa, desde donde pretenden ir directo a Barajas en sus vestidillos (y obvio que nos van a enchufar alguna valija a nosotros).

Volviendo al tema inicial, recibo habitualmente algunas quejas por la (poco frecuente) actualización del blog. Es verdad, y pido disculpas, pero realmente me gusta mucho escribirlo, y me gusta hacerlo a mi estilo, y eso me lleva un tiempo.

Se hace lo que se puede!!!