Obviamente eso era sólo para generar un poco de intriga, nada muy extraordinario pasó durante todo el viaje, pero sí un par de contratiempos divertidos...
Igual cuento una pequeña anécdota del viaje. Cuando subí al autobus, y pedí mi pasaje en mi rústico inglés, y luego de que el conductor creo que me hiciera una broma con mi pronunciación de one (y su similitud con won), me preguntó si entendía Noruego, ante mi obvia respuesta, me dijo que entonces iba a dar las indicaciones también en inglés. Así fue como a poco de haber arrancado, contó primero en Noruego(calculo) y después en inglés las comodidades del micro y como íbamos de tiempo. El conductor de la vuelta no tuvo la misma amabilidad, pero yo ya conocía el vehículo, por lo que no hizo falta :).
Retomando el hilo de Oslo, me dirigí mapa en mano hacia la parte céntrica de la ciudad, orientandome hacia Akershus Fortress, un antiguo castillo Noruego que vale la pena conocer. Esta zona céntrica está bastante bien, no muy grande, con bastante gente pero no tanta, con los mismos locales que se pueden esperar en cualquier capital del mundo. Entre otros lugares pasé por la bella catedral de Oslo:
Bueno... en realidad lo que pude ver fue esto...
La catedral estaba en proceso de reacondiconamiento, por lo que no pude ni verla ni entrar. Seguí rumbo al ya mencionado castillo. No sé si normalmente se puede entrar al castillo, pero ese día parecía haber un casamiento, por lo que no pude verlo por dentro. De todas formas sí pude entrar al predio, bordeando la construcción principal y obteniendo algunas lindas vistas de la ciudad...
Seguí camino hacia la zona más portuaria donde vi que se ofrecían unos paseos en ferry a los fiordos. A las 15:30 salía uno al que tenía ganas de ir. Decidí entonces seguir recorriendo un poco, comer e ir para hacer ese paseo. Recorrí un shopping compuesto por una serie de edificios que estaban conectados por puentes (me imagino que vitales en el invierno!), y una zona onda puerto madero (sin las oficinas). Paré en un típico local de comida noruega, el Rey de las Hamburguesas (había que economizar, vio)? La hamburguesa con doble queso y bacon con salsa barbacoa, más unas papas fritas y gaseosa, salieron unos 10 euros.
Recorrí un par de edificios más y me fui para el puerto buscando mi paseo a los fiordos. Llegué un poco jugado con el tiempo, y tuve que hacer una pequeña fila, luego de la cual, al llegar a la ventanilla, me enteré que estaba en lista de espera...
Delante mío tenía una pareja de españoles (otros que habían aprovechado el vuelo barato), y 6 indios. Calculé que los indios no iban a viajar si no había lugar para todos, por lo que guardaba cierto halo de esperanza. Teníamos que esperar a que falten menos de 10 minutos, porque es una atracción que forma parte del Oslo Pass, un pase que uno puede comprar para ir a los diferentes lugares turísticos que hay por la ciudad. Yo, como corresponde, no lo tenía(muy planificado mi viaje...). Cuando llegamos a ese momento, empezaron a llamar a la gente de la lista de espera, hasta que llegaron a los españoles, que tuvieron su lugar. Cuando estaban por seguir la lista, llegaron dos que tenían el pase, que se quedaron con los últimos dos malditos lugares del ferry. Ni los indios, ni yo, ni otros que vinieron con el Oslo Pass luego de esa hora pudimos hacer el pasaje...
Con mucha bronca encima me quedé un rato viendo qué podía hacer (ya tenía pensado un par de lugares para después del paseo, pero no mucho más y todavía no daba volver a Tonsberg), hasta que noté, que una de las lineas del transporte público era un pequeño ferry que te llevaba a un barrio de la ciudad en línea recta desde donde estábamos (creo que se puede perfectamente ir por tierra, pero dando un rodeo). Así fue como me saqué las ganas de andar un rato en barco, y seguí conociendo la ciudad. Este lugar donde fuimos es un barrio bastante cheto de Oslo. Se notaba en las casas y los autos. Algo gracioso que noté es que obviamente, a pesar de ser grandes casas, algunas hasta diría lujosas, no tenían pileta... Claro, con el frío que hace la mayoría del año! Ma' que pileta ni pileta??? Lo que ocupaba un poco este lugar eran las camas elásticas, que abundaban en los jardines. Una de las casas que vi tenía su muellecito al fondo del jardín...
Volví con el mismo transporte a terminar mi recorrido céntrico. Pasé por el palacio real y la universidad. Ya empezaba a anochecer y yo tenía hora y media de viaje, por lo que me fui hacia la estación.
En el recorrido de vuelta pude apreciar un poco más el paisaje, ya que a la ida había estado durmiendo. Era un estilo campiña montañosa. Con casas rurales, con pequeños terrenos, y en ellos establos y herramientas de campo.
De regreso en Tonsberg, en el hostel parecía haber todavía menos gente que antes. Pregunté por la cocina, donde me hice unos fideos con salsa carbonara de esos que vienen deshidratados, muy prácticos para este tipo de viajes. Dado que no había gente con la que socializar, una vez que terminé y lavé todo, me fui al cuarto a leer un rato (cosa que no hacía hace meses). En el viaje empecé a leer un libro que tenía pendiente hace un tiempo, 100 años de soledad, casualmente Solo en Oslo (bueh, al menos para Ryanair, Oslo tiene un radio de 100km.).
La mañana siguiente, ya domingo, el clima estaba un poco peor que el sábado. Desayuné, y dejé mis cosas listas en recepción y me fui a terminar de conocer lo que me faltaba de tonsberg. Una pequeña torre que se veía desde el hostel, un poco elevada, desde donde se veía toda la ciudad. Me fui al centro para averiguar a qué hora salía el bus a Sandefjord, para conocer una ciudad más antes de volverme a Madrid, estando cerca del aeropuerto. Como tenía un rato, me fui al hostel a leer. Ahí pudimos hacer un poco las pases con el Viejo, al que le presté un poco más de atención ahora que no estaba apurado sobre el tiempo que vivió en España.
Cuando se hizo la hora, me fui a la estación de tren, por donde pasaba el bus, y me fui para Sandefjord. El tiempo ahí seguía igual de feo, por lo que con mapa en la mano me fui al museo de las ballenas (recomendado por el señor del hostel de Tonsberg). La historia de Sandefjord está muy ligada a la caza de ballenas, y es por eso que hay un museo, donde tienen un esqueleto grande de una, algunas otras representaciones (desconozco si son ficticias o embalsamadas), y otra parte en la cual te cuentan realmente la historia de la caza, con infografías, maquetas, y hasta la proyección de un video.
Me fui para el puerto de Sandefjord (me cuesta decir cual es el centro de esta ciudad, todo parece centro y no centro al mismo tiempo), y a medida que el tiempo empeoraba y mi hambre crecía empecé a buscar un lugar donde comer, y ya quedarme hasta las 18, que salía un colectivo (sisí, estoy mezclando a cada rato bus, autobus, colectivo y micro) hacia el aeropuerto.
Después de pasar por un par de lugares caros y muy poco típicos (pizzerías, hamburgueserías, italianos...), entré por primera vez desde que estoy en Europa al local del payaso Ronald (noten que no quiero hacer nombres, a menos que me paguen). Mientras comía había pensado hacer el chiste de la comida tradicional y después mostrarles la foto del McPollo que estaba comiendo, pero ya lo quemé en el post anterior.
Así fue que el viaje empezaba a terminar... Me quedé tranquilo leyendo en el cálido local hasta que fue la hora de ir hacia la estación. Me tomé el autobus y en menos de 10 minutos estaba en el aeropuerto, 3 horas antes del despegue.
El aeropuerto de Oslo tiene un puesto de autocheckin, en el cual apoyás tu pasaje y luego de un par de preguntas de confirmación rutinarias te imprimen el boarding. Cuando llegué a la terminal fui de todas formas asesorado por dos personas del lugar, que ante mi primer pregunta en inglés, me preguntaron si iba a Madrid, y la mujer me empezó a hablar en un excelente español (sisí, una pequeña humillación nórdica).
Seguí leyendo un rato hasta que se acercó un poco más la hora del vuelo, momento en el que entré a la sala de embarque. Me habían sobrado todavía 160 coronas, un billete y el resto monedas. Sabía que las monedas no me las iban a cambiar en Madrid, por lo que pensé en hacer alguna comprita en el free shop (me quería quedar de todas formas con una moneda de 1 y una de 5 de recuerdo). Para lo que yo quería (una caja de Ferrero Rocher) me faltaban 5 coronas, y ante el pedido fracasado a unas españolas, desistí y transforme las monedas en bebida y comida para el momento. El billete lo guardé, sabiendo que no lo iba a cambiar al llegar a Madrid (el aeropuerto de Torp no tenía un lugar para cambiar! ridículo!) porque llegaba muy justo con el metro (1:30 es aproximadamente el horario límite), pero tengo el billete preparado para el próximo viaje el 12 de Octubre a Marsella.
Así terminó esta particular experiencia en tierras vikingas y del dios Thor. Algo que saqué en claro es que nunca viviría en un país nórdico. Ya en septiembre el clima no es de lo mejor y se respira un ambiente bastante apagado. Yo prefiero un lugar con 12 horas de sol por día y no 5/6 que es lo que tienen ahí en invierno.
Ah, y por último, recomendación, a quien quiera hacer este viaje, lo mejor es ir en julio o agosto, ya que un montón de atracciones tienen como fecha límite 31 de agosto. Otro grupo importante el 30 de septiembre, y después tampoco tengo tanta idea como para recomendar :)
Saludos!
JdV
3 comentarios:
mucha informacion juan!!!
a ver...
- que puede tener de raro un bondi como para que explique??? salvo a barcelona, que el tipo dijo que el baño era para lo primero y no para lo segundo y que no nos sacaramos el calzado porque con nuestro olor a pata podiamos importunar a los otros viajeros... no tiene nada que decir...
- no tuviste para nada suerte en Oslo, una iglesia que no pudiste ver, un castillo al que no pudiste entrar y una vista de los fiordos que no pudiste hacer... que bajon... y vos venis conmigo a Marsella??? noooooo
- indios ???????
- primero es "el Viejo" y luego de que habla "señor del hostel de Tonsberg" - cararrota!
- muy bien por los consejos... de esta forma ayudas a la Asociacion de Compradoras Compulsivas de Pasajes Low-Cost de la cual soy miembro.
jajaa, no importa, justamente, así son los noruegos. Me explicó que había té y café en la mitad del autobús, y el baño atrás. También que estábamos 5 mins atrasados y que por eso ibamos a llegar a las x horas a Oslo.
- sisi, estuve re yeta ese viaje. Esperemos haberla dejado toda alla.
-sisi, indios, naturales de la India (estoy por hacer un post en el divague por esto...)
-Obvio que primero el viejo y despues el señor, mis post son un relato de mi viaje, y trató de hacerte sentir en mi posición en ese momento. Al ppio lo quería matar!, después me cayó mejor.
Un consejo que me olvité, que puede serte de mucha utilidad el año que viene cuando vayas :)
Beso!
J
Seguramente ya lo sabías: en Argentina también tenemos un museo con esqueletos (al menos uno) de cetáceos (no estoy seguro de que sea una ballena o un cachalote, pero me juego por la primera), que está en el Parque Centenario.
Estás hecho un animal escribiendo. Después nos decís que te hacen laburar muchas horas... vamos, vamos!
Guarda con el jab de zurda (estás descuidando los espacios pre-paréntesis).
Un abrazo
Diego
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